viernes, 30 de marzo de 2012

¿Cómo creamos empleo?

Hoy en Facebook y Twitter me he encontrado con la resaca de la huelga de ayer. Entre las distintas posturas tomadas por los trabajadores, podemos encontrar detractores y defensores tanto de la reforma laboral como de la propia huelga, y lo cierto es que a los que estamos en contra de la reforma, se nos hace difícil entender que desde los propios trabajadores se pueda acusar de vagos, irresponsables, antipatriotas y otras lindezas que he leído por ahí, a aquellos que han ejercido su derecho constitucional para defender sus derechos. 

Cuando he hablado con algunas de estas personas, me he encontrado en realidad pocos argumentos sólidos. Con ello no quiero decir que dichos argumentos no existan, si no que en el caso concreto de estas personas su "análisis" se paraba en repetir las consignas del Gobierno: "no hay otro camino", "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" y la consabida "herencia recibida". No obstante, nos acusaban a los detractores de la reforma de no aportar ninguna idea ni medida concreta para acabar con el paro.

Pues bien, voy a dar en estas líneas un resumen muy esquemático de las medidas que yo adoptaría:

Lo primero es decir que el paro no es la causa, sino la consecuencia, de las distintas enfermedades de nuestra economía. Pretender que esta reforma creará empleo no tiene en mi opinión ningún fundamento.
 
Lo que hace falta para aumentar el empleo es que las empresas tengan perspectivas de vender sus productos y que por tanto contraten gente para que los produzcan, es decir, neccesitamos que aumente la demanda, pudiendo ser esta externa o interna. Para aumentar la demanda externa de tus productos tienes que ser competitivo, y para eso tienes dos vías: invertir en I+D para desarrollar productos atractivos por su valor añadido sobre lo que ya existe, o bien reducir los costes de producción (salarios) para vender lo mismo que todo el mundo, pero más barato. El problema de esto último es que al final terminas compitiendo con países de economías emergentes con costes salariales muy bajos y una carencia de derechos laborales, e incluso humanos, que hace muy complicado mantener ventajas competitivas frente a ellos por la vía de los precios.
 
Por otro lado está la opción de aumentar la demanda interna, y para ello necesitas incrementar el número de consumidores dispuestos a comprar, o bien incrementar la proporción de renta que éstos destinan al consumo.

Las medidas tomadas en esta reforma laboral van, en mi opinión, en una sola dirección: abaratar salarios y costes de despidos para que los empresarios puedan abaratar los precios, mejorando de esta forma nuestra  competitividad frente al exterior. No es mala fórmula si eres Alemania, un país con mucha industria tecnológicamente avanzada y una economía eminéntemente exportadora, pero en España esa receta no funciona, ya que, para empezar, nuestro modelo productivo se basa de forma predominante en la demanda interna (especialmente en el mercado inmobiliario y en un modelo desarrollista en las últimas décadas), así como en industrias y sectores poco tecnológicas e innovadoras como pueda ser el turismo, con lo cual, lo que consigues de mayor venta en exportaciones por ser más competitivo, se compensa negativamente y con creces con la reducción de la demanda interna, ya que con menores salarios podemos comprar menos.
 
La otra opción, que es la que yo apoyaría, tampoco daría frutos de un día para otro, pero al menos frenaría esta espiral hacia los infiernos de la depresión económica hacia la que vamos y nos permitiría pensar que cuando la crisis finalice (que finalizará algún día), no nos encontraremos en un panorama en el que los granndes empresarios y los banqueros siguen ganando lo mismo o más, mientras que los trabajjadores no es que trabajemos como los chinos, como pedía hace poco el dueño de Mercadona, si no que tengamos unos derechos y sueldos parecidos a los de China. Esta alternativa de corte más Keynesiano, pasa por varias cosas:

1- Decidir '"qué queremos ser de mayores". En qué queremos ser competitivos fuera, e invertir en I+D en estos sectores para no depender sólo del ladrillo y el turismo.
 
2- Mantener políticas laborales y de gasto social que den a los ciudadanos un marco de seguridad como para que detraigan parte del ahorro y lo transformen en consumo.

3- Tomar medidas de estímulo de la economía (créditos a empresas, etc) por parte del Estado para compensar la parálisis del sector privado.
 
4- Incrementar los ingresos del estado para evitar incurrir en déficit excesivo y permitir la financiación del estado para hacer todo lo anterior. Esto pasa principalmente por aumentar los impuestos a las rentas del capital y luchar contra el fraude fiscal.

Todas estas medidas respetarían el actual marco de economía de mercado (si nos salimos de ese paradigma cabrían otras opciones, pero no voy a entrar en ello hoy) e incidirían en una recuperación de la economía y el empleo.

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